UN MENSAJE PARA CREYENTES ABRUMADOS

Un mensaje para creyentes abrumados

Artículo del Rvdo. David Wilkerson | 16 de febrero de 2011

Hablo ahora a aquellos creyentes que se ven abrumados por un cúmulo de aflicciones. El salmista David nos cuenta de su propio ser angustiado por problemas insoportables:  “Mi corazón está muy dolido en mi interior, todos los terrores de muerte sobre mí han caído. Temor y temblor vinieron sobre mí, y terror me ha cubierto “(Salmos 55:4-5).

Si busca en las Escrituras, usted no encontrará ningún hombre de Dios que hable tanto acerca de confiar en Dios como lo hizo David. Nadie habló más sobre la búsqueda y la espera en el Señor como fortaleza en tiempos de necesidad. Fue David quien declaró “no temeré… a pesar de que camine por el valle de la muerte”, porque el Señor estaba con él.

Pero cayeron sobre David una serie de tribulaciones profundas y dolorosas que sacudieron su fe. En uno de sus momentos más difíciles, cuando se encontraba sin esperanza, gritó, “¡Todos los hombres son mentirosos!” Él estaba hablando desde un corazón abrumado por gran pena y tristeza. Todas las palabras de consuelo y esperanza no se habían cumplido, todo parecía como una mentira.

David se encontraba bajo un ataque total a su fe. No estaba acusando a Dios de mentir, pero venían voces contra él desde todos los lados. David estaba desesperanzado. Él buscó una vía de escape “quien me diera alas como una paloma, yo volaría lejos de toda esta desesperación y encontrar un lugar de descanso.”(Salmo 55:6)

Cuando hablo de estar abrumado, sé lo que digo. Mi hija Debi acaba de ser operada de cáncer. Mi nieto de 29 años de edad, Brandon, está recibiendo quimioterapia contra cáncer de categoría 4. David estaba en lo cierto: “Temor y temblor caen sobre nosotros”.

¿Qué hace el hijo de Dios en momentos de insoportable estrés? Hacemos lo que hizo David.

“En cuanto a mí, voy a invocar a Dios, y el Señor me salvará. En la tarde, al amanecer y al mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz. El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, aunque muchos estén en mi contra”(Salmo 55:16-18).

Ore, deje todo aún lado y entre en la presencia del Señor. Incluso si lo hace en silencio, grite su dolor y pida que la paz llegue a usted. Tenemos que hacer algo más que confiar, debemos permanecer en la Palabra de Dios y clamar ante El las promesas que nos ha dado.

Mi familia y yo estamos caminando en fe y confiando en la fidelidad de Dios a su Palabra. ¡Dios es bueno!

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