De saber que vendrías te tendría un pastel..

 Qué cosa más violenta. A penas comienzo hacer arroz y me sale como de 20k formas menos la correcta, que me da por hacer un bizcocho. Durante el día de hoy, tuve un “personal cake teacher” en casa. Paso por paso y con mucha paciencia me enseñó cómo hacer el bizcocho de vainilla regular “mojaíto”,  “home made”. La primera vez al menos uno quedó bien pero no fue por falta de dirección, si no de temperatura del horno. Pero me dije, voy a intentarlo de nuevo, con todas las instrucciones que me dio y sola a ver que pasa, si te quiere reir un rato sigue leyendo, si entiendes que te vas a frustrar, no sigas. Voy al supermercado, compro más materiales que me hacían falta. Cada una de estas recetas lleva al menos 10 huevos y 3 barras de mantequilla. Pues a buscar otra docena. Comienzo a “colar” la harina y parece que era navidad en la cocina. Dios mío que mucho vuela el polvo ese y eso que voy poco a poco.  Separo la yema de la clara, que revolú. Ok, vamos a empezar a mezclar. Mezcla la mantequilla con la azúcar. “Se supone que quede así…” Me dejé llevar por eso. Cuando empiezo a mezclar, parecía cemento Ponce. Dale y dale y no acababa de coger la consistencia deseada. Las pobres “patas” de la batidora estaban pidiendo ayuda y sobretodo clemencia. Ok, la dejo tranquila, vamos con la yema a ver si esto mejora. Diez yema, por ahí van…el cemento ponce le echaron la mezcla y ahora esta amarillo como el solo, pero igual de duro. Unos cuantos bloques y decoro la sala.

No había quien hiciera esta mezcla “cremosa”. Pues comencé a romper la receta que tantas horas pasaron dándome y yo escribiendo. Y le zumbé otro huevo, 11 huevos de la dichosa docena ya estaban ahí y nada. Seguía sin vida. Ok, vamos a dejarlo tranquilo. Tanto fue lo que me reí que no encontraba explicación pq no me salía, que rompí la regla otra vez y le eché agua. Sí, le eché agua a la dichosa mantequilla, huevo, azúcar, y por fin se parecía algo a lo que me me habían dicho, pero…”crecerá” el bizcocho con esa agua. Me dispuse a batir las claras hasta que estuvieran “blancas como los merengues”. Ok, turbo a la batidora y dale y dale y dale y parecía que esta clara no se iba a endurecer nunca. La pobre batidora de mami, lo que le faltaba era botar humo a la pobre. 

Bueno, al fin coge la consistencia necesaria o al menos yo pensé así. Cuando se la fui a echar a toda la mezcla hasta con la harina, ya este paso estaba dado. Viro la olla para echar la mezcla, cuando me doy cuenta que hay un “party” de claras abajo que no había mezclado. Jajaja, para que fue eso. Con todo y eso, mezclé lo que estaba y dejé el resto en la olla. Y aquí fue al cemento le cayó nieve y estaba en senda neblina. Ni en el Yunque había tanta nube blanca confundida con las montañas de cemento duro. Parecía más una mezcla de pancake que bizcocho. Esta vez, el horno con una temperatura más elevada 350 grados, al menos eso pensé yo. Lo coloqué ahí, con todas las bendiciones que encontré. El reloj marca 1 hora y a esperar, ya no hay más break.

No me molesté ni en hacer el “syrup”, para mí este bizcocho, explotaba en el horno.  Pasaron 30 minutos y me dio olor a bizcocho recién horneado y dije “hay esperanza”. Pasaron 45 minutos y me apestaba a quemao, “el pobre pereció”. Al menos yo pensé eso. Pero que va….el bizcocho había pasado una prueba. Subió y para como le “enterré un palito” a ver si salia limpio y así fue. Salió limpio. No me pregunte ni cómo. Esto está pasao. Pues, me pongo hacer el “syrup”, porque si ya todo está perdido que más déjame seguir practicando.

Cuando voy a virar el bizcocho, pienso que se va a romper y nada. Lo viré, lo mojé y se quedó quieto. Pasa el cuchillo y todo, no está duro. A la verdad que esta cocina tiene una bendición, hay Padre. De todas maneras, yo a tener que esperar para poder practicar otra vez, ya que si sigo así voy a necesitar unas cuantas gallinas ponedoras con tanto dichoso huevo que se necesita para esto.

Cuando hablé con la joven que me dió la receta. Ella se asombró más que yo. Yo me muero de la risa. “Yo tengo que ver eso”, “como eso subió” y “con agua”. Ahí lo dejé en la nevera, esperando que venga a ver el bizcocho milagroso. 

Gente créame esto es una terapia fuerte y lamentablemente costosa. Pero vale la pena.

¡Bendiciones!

UPDATE! Hoy le llevé el bizcocho a la maestra, y se sorprendió de que quedara bien, después de toda la odisea. Lo probó ella y una compañera de trabajo y ambas dijeron que había quedado bueno.

Las cosas que hace el Señor, uno cree que El no se mete en cosas así de “sencillas”, pero Jehová está en todo. TODO!!!

1 Comment

Filed under Mis Pensamientos

One response to “De saber que vendrías te tendría un pastel..

  1. Jennifer Maldonado

    OMG que mucho me he reído, a ti te subio el bizcocho a mi me bajo el stress con tanta risa jajajajaja la verdad es que Dios esta pasao….me encantó!!!!

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